Imagine que todo lo que registra su mirada son inmensos cuadros al óleo en los que los claroscuros perfilados por una luz dorada dan a cada rincón una presencia casi etérea. Así es la Casona de Manzano cuando uno entra y la recorre por primera vez. Esta antigua Casona de finales del siglo XVIII ubicada en el clima templado frío de Tapalpa, Jalisco, fue alguna vez parte de los asentamientos en los que se hospedaba a los colaboradores de la hacienda Buenavista y que pasó a ser patrimonio de la familia Manzano Cueto a principios del siglo XVIII. Una de sus descendientes, la Sra. Irma Manzano, es actualmente la propietaria y con quien seguramente departirá durante su visita.

Imagine que todo lo que registra su mirada son inmensos cuadros al óleo en los que los claroscuros perfilados por una luz dorada dan a cada rincón una presencia casi etérea.

Así es la Casona de Manzano cuando uno entra y la recorre por primera vez.

Esta antigua Casona de finales del siglo XVIII ubicada en el clima templado frío de Tapalpa, Jalisco, fue alguna vez parte de los asentamientos en los que se hospedaba a los colaboradores de la hacienda Buenavista y que pasó a ser patrimonio de la familia Manzano Cueto a principios del siglo XVIII.

Una de sus descendientes, la Sra. Irma Manzano, es actualmente la propietaria y con quien seguramente departirá durante su visita.