Al igual que las demás casas y haciendas en Jalisco que manejan el concepto de Turismo Rural, la Casona de Manzano tuvo que sujetarse a una severa reestructuración que la llevó a transformar los tapancos donde se almacenaban originalmente granos como maíz, frijol, trigo, cebada y forraje para los animales en confortables habitaciones; desaparecer sus antiguos muros de adobe de hasta 80 centímetros de espesor y reforzar sus reducidos y rústicos cimientos para levantarse, aprovechando la pendiente de más de dos metros que ofrece el cerro en que está enclavada, en una construcción de tres niveles.
La gastronomía, a cargo de Irma Manzano, es otro de los privilegios que ofrece este lugar.

Usted podrá disfrutar de desayunos como los tamales de acelga, las gorditas (pequeñas y gruesas tortillas de maíz cocidas en un comal y cubiertas con carne con chile, frijoles, rajas con queso, etc.), el champurrado (bebida caliente hecha de atole de maíz y chocolate) y de comidas que francamente solo aquí saben la receta como el Picadillo de Semillas Crudas, un guiso probablemente de origen prehispánico, hecho con verduras, salsa de tomate y bolitas de semillas de calabaza.
Las habitaciones por su parte, con su techos y pisos de madera, sus chimeneas y una luz tibia y suave que se filtra por entre las cortinas de la ventana durante el día dan a los visitantes una enorme sensación de paz

Al igual que las demás casas y haciendas en Jalisco que manejan el concepto de Turismo Rural, la Casona de Manzano tuvo que sujetarse a una severa reestructuración que la llevó a transformar los tapancos donde se almacenaban originalmente granos como maíz, frijol, trigo, cebada y forraje para los animales en confortables habitaciones; desaparecer sus antiguos muros de adobe de hasta 80 centímetros de espesor y reforzar sus reducidos y rústicos cimientos para levantarse, aprovechando la pendiente de más de dos metros que ofrece el cerro en que está enclavada, en una construcción de tres niveles.

La gastronomía, a cargo de Irma Manzano, es otro de los privilegios que ofrece este lugar.

Usted podrá disfrutar de desayunos como los tamales de acelga, las gorditas (pequeñas y gruesas tortillas de maíz cocidas en un comal y cubiertas con carne con chile, frijoles, rajas con queso, etc.), el champurrado (bebida caliente hecha de atole de maíz y chocolate) y de comidas que francamente solo aquí saben la receta como el Picadillo de Semillas Crudas, un guiso probablemente de origen prehispánico, hecho con verduras, salsa de tomate y bolitas de semillas de calabaza.

Las habitaciones por su parte, con su techos y pisos de madera, sus chimeneas y una luz tibia y suave que se filtra por entre las cortinas de la ventana durante el día dan a los visitantes una enorme sensación de paz